TUTORA: DRA. MARIA TRINIDAD CERECEDO MERCADO
NOMBRE: SAMAREY RAMIREZ RIOS
GRUPO: 2 (SEIEM) SEDE: COEEE (Toluca)
TEMA: REFLEXIONES PARA PROMOVER LA CONCIENCIA ETICA
INTRODUCCION
La ética es una rama de la filosofía que en el sentido etimológico proviene “del latín ethica desde el griego antiguo”, que significa “filosofía de la moral” y tiene como objeto de estudio la moral y la acción humana, el comportamiento y la conducta.
Por lo tanto hablar de ética, implica comprender una gran cantidad de aspectos valórales implícitos y explícitos, los primeros considero están conformados por los hábitos, las costumbres, pero sobre todo por los saberes que cada uno de nosotros vamos incorporando a través del tiempo y de nuestras experiencias en los ámbitos profesional, laboral, académico, familiar y social. Por otro lado, tenemos los explícitos, los cuales se refieren a aquellos que están presentes en los libros, en la televisión, en los contenidos educativos, que no pierden vigencia y que siempre se encuentran presentes a través del tiempo sin pasar de moda.
Estos aspectos valórales nos llevan a tomar ciertas actitudes con relación a nuestra conducta y comportamiento en el desempeño que realizamos dentro los ámbitos arriba señalados, generalmente siempre en la búsqueda del mejoramiento de nuestros roles que asumimos en diversas situaciones, no obstante tales actitudes y acciones, no siempre se encuentran bien orientadas o asimiladas en el propio sujeto de acuerdo con Rojas (1992), Lo que provoca o genera ignorancia, deshonestidad, deslealtad, incomprensión, incertidumbre, etc. para ello es necesario cuestionarnos...
¿La Ética para que?
Como mencione anteriormente, la ética es un concepto corto que encierra una gran cantidad de significados, valores y actitudes, los que nos permiten dirigirnos en nuestra conducta y comportamiento en diversos contextos, como “buenos” hijos, estudiantes, padres de familia, académicos, investigadores, etc.
Dichas conductas se encuentran evaluadas o juzgadas por la misma sociedad o grupos a los que pertenecemos, entrando en situaciones complejas en sus determinaciones sobre lo bueno y lo malo de las conductas y comportamientos de los sujetos.
Actualmente vivimos una crisis y carencia de valores, la cual se refleja en la escasez de líderes morales, religiosos, políticos, deportistas, etc. tal situación ha permeado en nuestro crecimiento como sociedad, en el sentido humanitario, solidario, cooperativo, etc. En nuestro país, se ve reflejado en lo referente a cuestiones académicas, como las señala Benítez Bibriesca (1988, cit. En Rojas 1992). En los que estudiantes, profesores, investigadores y hasta funcionarios se han convertido en “timadores de la investigación” consecuencia de la falta una verdadera formación como investigadores y científicos, pero sobre todo por la falta de ética.
Estas acciones de “autoengaño” se manifiestan principalmente en prácticas irresponsables tales como: la apropiación de ideas o palabras de un autor sin realizar las citas bibliográficas correspondientes, lo cual genera deshonestidad intelectual mejor conocido como “plagio”. Este acto relativamente sencillo en el que asumimos posturas que no son nuestras, así como la apropiación de ideas, conceptos y escritos, más allá de ayudarnos a mejorar nuestro desempeño académico nos limita, empaña y obstaculiza el sentido innato de un ser humano, ¡crecer! en todos sus sentidos y en todos los ámbitos por los que se desarrolla y transita.
Por ello la ética es y debe ser el eje rector que nos permita ubicarnos en los caminos y comportamientos correctos del “Ser” y del “Deber ser”.
Por eso “Es una ciencia normativa: no solo se limita a contemplar y valorar los actos humanos sino que diferencia lo que "es" de lo que "debe ser". Para ello impone una serie de parámetros que catalogan las conductas del ser humano según sean buenas o malas y respecto de si están ordenadas al fin último del hombre (sea éste Dios o cualquier otro fin último que el hombre se plantee como bueno, esto es: la felicidad, la sabiduría, etc.). La ética pretende esclarecer filosóficamente la esencia de la vida moral, con el propósito de formular normas y criterios de juicio que puedan constituir una válida orientación en el ejercicio responsable de la libertad personal”.
Por lo anterior es necesario analizar y cuestionarnos, que si pretendemos transformar prácticas deshonestas en nuestros alumnos, escuelas, instituciones, trabajos, familias, así como en la sociedad a la que pertenecemos, es necesario iniciar con una premisa fundamental... ¡empezar por nosotros mismos¡.
De acuerdo con Edgar Morin (1999) en la actualidad, la comunicación triunfa a través del uso de diversos medios tecnológicos, lo cual ha permitido, por un lado, grandes avances en los problemas de la comprensión y por otro, nos vemos estancados en el bache de la incomprensión, es decir, nos hemos preocupado por educar a que nuestros alumnos comprendan una disciplina, ciencia o área específica, pero hemos descuidado un aspecto de gran importancia, educar para la comprensión humana, crisis por la que atravesamos hoy en día. Avanzamos en el desarrollo tecnológico, disciplinario, científico, etc., pero retrocedemos en la comprensión humana a través de obstáculos como el egocentrismo, etnocentrismo, sociocentrismo, que provocan la incomprensión, embrutecimiento, traición, enajenación, desintegración, descalificación, etc. y que trae como consecuencia, la ignorancia, incomprensión, la autojustificación, y sobre todo la deshumanización.
Por lo tanto según Morin (1999), se requieren vías intelectuales y éticas, las cuales podrán desarrollar la doble comprensión intelectual y humana. Por medio de la ética de la comprensión, que nos permita comprender de manera desinteresada, sin esperar ninguna reciprocidad. En otras palabras, la ética de la comprensión nos encauza a comprender la incomprensión, a través del bien pensar, lo cual nos ayuda a comprender, aprehender en conjunto, el texto, el ser y su entorno, lo local y global, lo multidimensional, etc. además de lograr comprender situaciones objetivas y subjetivas.
Una de las prácticas de gran utilidad que ayuda a evitar sólo ser jueces para todas las cosas y actos que un sujeto realiza, es la introspección, misma que debería ser un ejercicio cotidiano, es decir realizar un autoexámen permanente con el propósito de comprender nuestras debilidades o faltas para lograr comprender a los demás, esta comprensión hacía los demás requiere de una conciencia ética.
La conciencia ética en el ámbito familiar, laboral y académico
La conciencia ética no es algo que se pueda transmitir de una generación a otra, esta sabiduría y actitud que rige nuestro comportamiento, se construye a través del tiempo, la experiencia, lo aprehendido en las escuelas, en la familia, y en la sociedad, lo que nos lleva a comportarnos de forma correcta de acuerdo a los cánones establecidos de los diversos ámbitos en los que nos movemos.
Algunas de las propuestas que considero podrían implementarse en el ámbito familiar, profesional e investigativo son las siguientes:
Ámbito Familiar: crear una conciencia ética a través actitudes tales como: el respeto a sus integrantes, de sus espacios personales, de los acuerdos de cooperación, lealtad, honestidad que se tomen, de la organización de las tareas a fin de conceptualizarlas como actividades cotidianas sin verlas como obligaciones y de concientización para solidarizarnos con nuestros semejantes.
Algo que implementaría en el ámbito profesional, es establecer una comunicación cercana y oportuna entre los compañeros de trabajo, respetar acuerdos, decisiones, opiniones, etc. tomados para una buena convivencia de los integrantes. Cultivar la honestidad, la tolerancia y la humildad reconociendo nuestros errores y aceptando nuestras limitaciones, explotando así nuestros potenciales individuales para convertirlos en un potencial colectivo (trabajo de equipo).
Finalmente en el ámbito investigativo, en primer lugar es aprender a reconocer los alcances y límites de mis conocimientos tal como lo denomina Espindola J. L. (1996) conocido como “humildad intelectual”, necesaria para poder aspirar a construir nuevos saberes, a partir de los ya construidos por otros investigadores. Ser respetuosos de los puntos de vista de cada autor porque cada uno de ellos aporta o complementa los nuevos conocimientos, en otras palabras debemos ser investigadores que trabajemos con la reciprocidad del conocimiento. Para ello es necesario reconocer al otro para que yo pueda ser reconocido, esto implica respetar y seguir las normas establecidas que celosamente rigen a un grupo de investigadores o de académicos. Pero sobre todo para poder tener éxito en los tres ámbitos es necesario seguir con esta premisa: “Ser coherente de lo que pienso, digo, siento y actuó”, palabras más o palabras menos predicar con el ejemplo.
Notas
Recuperado en (http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica) el 23 agosto de 2008.
Ibid.
BILIOGRAFIA
Edgar Morín, “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”,
Correo de la UNESCO, 1999.
Espíndola, J. L. (1996). “Pensamiento Crítico”. En: Reingeniería Educativa, México: Col. Biblioteca de la Educación Superior. pp. 105-106
Rojas Soriano, Raúl, “Formación de investigadores educativos”, Edit. Plaza y Valdés, México 1992.
WEBGRAFIA
Concepto de ética. Recuperado el 23 de agosto de 2008 en http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica.
GLOSARIO FINAL
Hace 17 años


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